ER: Teniendo en cuenta el desplazamiento de la actividad ganadera hacia zonas no tradicionales para el desarrollo de esta producción, es importante analizar la labor silvopastoril, incipiente aún en el sur de Misiones y norte de Corrientes. ¿En qué consiste esta actividad, cuáles son los ejes centrales de su disertación?
Kurtz: Nuestra ponencia se refirió a la actividad foresto-ganadera, la llamamos así porque la silvopastoril es más amplia ya que abarca al monte nativo, a las cortinas forestales de protección, y nuestro trabajo se dirige a la producción ganadera en una plantación forestal también con fines productivos. Representa una modalidad de uso de la tierra donde coexisten interacciones ecológicas y económicas entre los componentes arbóreos, forrajeros y ganaderos, bajo un manejo sustentable. Si se combinan adecuadamente los factores se pueden obtener beneficios económicos, renta periódica por la producción de madera de calidad, renta anual por la venta de animales, reducción de daños por erosión y mejoramiento de las características físico-químicas del suelo.
Nosotros tenemos ya varios años de experiencia, esto arranca a fines de la década del ’70. Los productores comienzan a trabajar sobre el bosque nativo pero ese sistema no anduvo muy bien y por este motivo avanzaron sobre superficies de bosques implantados, pronto se encontraron con el problema de que algunas especies forrajeras no toleraban la sombra, esto generó una fuerte demanda de productores y empresas al Inta para que realizara investigaciones sobre el tema. La institución comenzó, entonces, el proceso de estudio e investigación y con el paso de los años se ha logrado obtener informaciones y datos valiosos para el productor sobre las distintas especies forrajeras que se pueden utilizar, acerca de cuáles son las densidades óptimas de las plantaciones para que prospere este sistema, los manejos de bosques y el manejo del rodeo”.
ER: ¿Cuáles son estas especies forrajeras?
K: Hemos obtenidos muy buenos resultados con la Brachiaria brizantha, variedad marandú, la variedad MG5 que viene de Brasil, el Pasto Jesuita que hemos presentado en la jornada, con un rendimiento de materia seca que supera los 9 mil kg/ha, la Brachiariaestá por encima de los 10 mil kg/ha, alcanzando en algunos lugares, -de acuerdo con la fertilidad del suelo-, hasta 18 mil kg/ha. Lo que se busca con este sistema es producir madera de alta calidad y que el ganado se adapte a las condiciones del lugar.
ER: El sistema resulta entonces en un beneficio para las especies forrajeras y para el bienestar de los animales
K: Cuando hablamos de la actividad foresto-ganadera nos entusiasmamos y queremos crear un ambiente perfecto para el ganado, cálido para el animal y que también baje la temperatura con respecto a cielo abierto. Tiene el objetivo, por una parte, de reducir los extremos de temperatura en verano, -en Misiones tenemos hasta 40º C-, por lo menos en 3º C; y en invierno proteger al forraje de las heladas. Esto permite que el animal siga pastoreando durante todo el año. Tenemos una especie que es el Pasto Jesuita Gigante, Axonopus catarinensis, híbrido interespecíficoque crece durante todo el invierno y gracias a ello el productor se ahorra el costo de tener que darle al animal algún suplemento. En este sistema de pastoreo la ganancia diaria por animal está alrededor de los 300g, que es muy importante. En primavera y verano el animal llega a acumular hasta 800g promedio. Pero no solamente mejora el rendimiento de materia seca sino también la calidad del pasto que aumenta su proteína bruta, es un pasto mucho más blando y el animal sigue pastoreando más tiempo en el día, requiere menos agua; vale decir que hay muchos factores que contribuyen al bienestar del animal a través de este sistema.
ER: ¿Qué especies de árboles recomienda?
K: El trabajo se realiza con especies de rápido crecimiento y dentro de ellas podemos nombrar al pino, con sus variedades híbrido, caribea, pero en este caso no es conveniente plantar en lugares fríos, Elliotii y Taeda, este último requiere un manejo especial porque es bastante agresivo, tiene otro tipo de copa; y después el eucalipto que se va adaptar perfectamente y es mucho más fresco que el pino en pleno verano, la araucaria también puede ser aprovechada, en fin son varias las especies con aptitud para desarrollar el sistema.
ER: ¿Qué niveles de densidad son los más convenientes?
K: La densidad del arranque de la plantación ideal es de (5 x 2) m, no menos de 4m entre líneas y 2 ½ entre plantas y no superar los 6m porque se empezaría a perder el principio de protección que buscamos tanto en verano como en invierno, y luego a medida que los árboles van creciendo se debe mantener la longitud de copa adecuada para permitir la entrada de luz solar, que se puede medir con aparatos especiales. Nosotros nos manejamos con parámetros de longitud de copa en metro lineal, tomamos la medida de un árbol o sacamos varias muestras y luego lo multiplicamos por la cantidad de árboles por hectárea y si supera, por ejemplo en el caso del pino Elliotis, los 2.500m hay que bajar la densidad levantando la poda o en función del raleo, hasta llegar a los 1.800m; en el caso del Taeda que tiene una copa mucho más amplia no debe superar los 1.500m, es decir que hay que bajar en 1.000m y después dejar que vuelva a crecer pero siempre con un correcto manejo de poda y raleo.
ER: ¿Con qué razas de ganado se ha realizado esta experiencia?
K: Cuando en Corrientes y Misiones se empezó a desarrollar, hace ya tiempo, la ganadería, había un predominio de raza índica. Es un animal rústico resistente a las altas temperaturas y come cualquier tipo de pasto, pero cuando quisimos mejorar la calidad de carne incorporando razas británicas como el Hereford o el Angus nos dimos cuenta de que teníamos que crearles un ambiente adecuado. Sus rendimientos aumentaron bajo un sistema silvopastoril. La idea era criar esas razas para mejorar la producción cárnica en un ambiente silvopastoril pero siempre con una dosis de sangre cebuina. El animal sintético que se obtiene mejora su resistencia por los genes del cebú y su calidad de carne por el lado de las británicas. Y el mercado es cada vez más exigente, busca terneza en la carne, en la capita de grasa para comer un buen asado, y esto se puede lograr con este sistema foresto-ganadero. Los rendimientos del Brangus y Braford son muy buenos, los ensayos se mostraron superiores a los 500Kg/ha y los establecimientos líderes están en los 400 kg de carne/ha.
Por Mario Burgos











