“Emprender en la Región” entrevistó a tres consultores referentes de la provincia de Corrientes, Aníbal Gronda de “Prolatina” y Sebastián Slobayen y Aníbal Ríos de la consultora “Contexo”, para conocer cuáles son las perspectivas que se nos plantean y por dónde pueden estar encaminadas las alternativas de negocios para continuar en medio de la tormenta. Si bien coinciden en que la situación es compleja y difícil, Gronda manifestó que incluso en las crisis “siempre hay negocios que siguen funcionando y productos que la gente sigue consumiendo”. Por su parte, desde Contexo destacan que es un buen momento para hacer uso de la creatividad y de tener “mucha coherencia en los pasos que se vayan dando”.
Argentina siempre se caracterizó por compensar sus crisis internas con el mercado internacional, medida que hoy por hoy no es factible. Dentro de lo que es la economía nacional, se pueden identificar dos grandes sectores que tendrán realidades temporales diferentes para su desarrollo. Por un lado, los sectores tradicionales tienen una perspectiva favorable a largo plazo. “El tema del incremento de precio de las commodities, la mayoría de los economistas coinciden en que mas allá de una baja coyuntural, este es un proceso que se va a sostener en el tiempo y que realmente los negocios vinculados a la producción de commodities tienen una rentabilidad asegurada en el largo plazo”, aseguró Gronda.
Por su parte, desde Contexo señalaron que hay desarrollos económicos estratégicos que difícilmente una crisis pueda hacer cambiar. “La ventaja competitiva que tiene Corrientes frente al mundo en ese contexto específico es el sector forestal, citrícola, la potencialidad que hay con el arroz, con el sector ganadero, por ahí suena arriesgado porque la situación de la ganadería hoy es complicada, y agrava nuestra situación sin duda”. Destacaron que es un marco de incertidumbre en el que las políticas actuales no ayudan a disiparlas, sino que incluso la agravan.
A su vez, Gronda manifestó el potencial de crecimiento que existe en el mundo de los agronegocios, la producción de biocombustible, entre otros, que quizás hoy están afectados pero que en el largo plazo se van a recuperar. Ríos se refirió al desarrollo de emprendimientos no convencionales, pero que parten de la actividad primaria regional, como son los emprendimientos agrícolas o derivados de la ganadería que le den valor agregado, sin grandes volúmenes de inversión. “Se llaman proyectos de alto impacto, o sea que generan un derrame muy positivo en la economía, porque son micro proyectos que producen de 5 a 10 puestos de trabajo por proyecto, y multiplicados forman una sinergia positiva”, sostuvo.
Los negocios que tienen que ver con el campo y que se pueden encontrar más comprometidos, son aquellos de inversión de riesgo. “Puede que el campo no sea negocio para quienes han invertido a la manera de inversión de riesgo, como en fideicomisos, pools de siembra donde la apuesta es a una cosecha o a una producción muy concreta. Así como en negocios de una temporada puntual que a veces te puede ir bien o mal”, dijo Gronda.
“Otro negocio tradicional –continuó- que siempre es la vedette es el negocio inmobiliario. Ha sido un refugio en los tiempos de crisis. Uno mayormente tiene la tranquilidad de que la inversión en ladrillo si no genera una renta, por lo menos mantiene su valor y eso es un reaseguro frente a los vaivenes de la economía”.
Nuevos escenarios, nuevas oportunidades
Slobayen enfatizó que es muy probable que se de una transferencia desde el sector servicios hacia el sector productivo. Ríos, planteó la posibilidad de que en este contexto, el desarrollo de emprendimientos no convencionales pueda ser una buena alternativa para enfrentar el momento de crisis.
“Viendo a Brasil, Corrientes esta ubicado estratégicamente dentro del MERCOSUR, por ahí no se potenció todavía lo que realmente puede lograr. Brasil es un mercado en desarrollo que tiene previsto crecer para el año que viene entre el 3 y 4%, y habría que analizar a ver cuál es la demanda insatisfecha de ellos y trabajar en base a ella”, sostuvo.
Por su parte, Gronda comentó que si la crisis de 2001-2002 nos enseñó algo, fue que el consumidor durante un período crítico, hay productos que no deja de consumir pero se desplaza a segundas marcas, más accesibles. “El desarrollo de productos como alimentos e indumentaria de segundas marcas, más económicas, en algún momento reditúa. Esto es así porque la gente no deja de consumir alimentos, en algún momento el gasto de indumentaria lo puede restringir, pero en un punto tiene que volver a consumir”, dijo. Es decir, se pueden llegar a desarrollar negocios muy importantes en la producción de bienes inelásticos, y ahí entrar a una competencia por precios.
Desde Contexo señalaron que la crisis actual no tiene las mismas características que la de 2001, pero que nos ayudó a entrenarnos, lo cual hace que hoy estemos preparados para afrontar esta situación y cambiar la visión y el rumbo de los negocios, para una perspectiva favorable. “Ahora hay un cierto optimismo de que si se toman las decisiones adecuadas podemos recuperarnos”, manifestó Ríos.
Desde Prolatina también se enfatizó la necesidad de estar alerta y de saber leer el comportamiento de la gente. En lo que respecta a los bienes que exceden la primera necesidad, como la gastronomía, hay una modificación en los patrones de consumo que es interesante tener en cuenta. “Hoy los principales indicadores del sector –manifestó Gronda- muestran un claro desplazamiento de las salidas a comer al delivery, eso habla de un cambio en los patrones de consumo. También es trasladable a otras cuestiones que permiten a uno desarrollar negocios en segmentos que la gente no puede dejar de consumir”, sostuvo.
En todo momento, desde Contexo hubo una fuerte apuesta a las pequeñas y medianas empresas y emprendimientos como fuentes de trabajo y de desarrollo regional. “Los mayores potenciadores y generadores de riqueza son los micro y medianos emprendimientos. Por ahí los grandes anuncios sobre mega obras, si bien son importantes estratégicamente en las infraestructuras locales, regionales y del país, lo que dinamiza la economía son las pymes”, enfatizó Ríos.
Por otro lado, Gronda marcó otros lineamientos a tener en cuenta, señaló que se requiere una optimización en la cartera de clientes y trabajar mucho en costos. “Por ejemplo, -señala- el tema en publicidad y comunicación, pasar de lo masivo y caro a lo segmentado y más económico. Algo más dirigido y eficiente con costos más controlados”. Otra opción son las tercerizaciones de servicios “ya que puedo resolver los problemas de mi empresa con un esquema de costos más acotado”, señaló.
El potencial del turismo
Uno de los rubros más destacados fue el turístico, que si bien como señaló Ríos, actualmente se está registrando una fuerte retracción a nivel internacional, Argentina tiene una ventaja diferencial. “Poseemos una diversidad de climas y ecosistemas, y Corrientes es una de ellas al tener el Iberá, contacto con el río para potenciar actividades de turismo rural, de pesca. Entonces si bien el momento actual no es el ideal para el sector turístico en lo que hace a la demanda internacional, lo que hace al mediano y largo plazo, va a ser positiva en esa actividad”, sostuvo.
Por otro lado, Gronda dijo que “ante un escenario de crisis la gente no va a dejar de consumir descanso, pero sí va a optar por alternativas mas económicas y accesibles. Yo creo que los destinos exóticos, domésticos, locales son una buena oportunidad para aprovechar en este momento”.
Esto es así porque hoy los destinos tradicionales están siendo reemplazados por destinos desconocidos. La gente que ya conoce todo lo que el primer mundo tiene para ofrecer, empieza a buscar otro tipo de lugares. “Argentina tiene ventajas competitivas que no las va a perder, pese a que se puedan deteriorar algunas condiciones sociales o de intercambio. La riqueza de paisajes, la calidad de atención, la seguridad, porque nosotros a veces hablamos de la inseguridad pero no estamos ni en una zona de guerra, ni de pestes, ni de catástrofes, ni de ataques terroristas, entonces eso hace que nuestro país sea competitivo”, manifestó Gronda.
Volcándonos más hacia una perspectiva local y regional, Slobayen remarcó el hecho de que en lo que atañe a la capacidad turística de la provincia de Corrientes, aún hay mucho por crecer. “Hay muchas oportunidades y aspectos por hacer en el sector turístico, la parte del Iberá, de explotación turística del río, turismo de pesca, turismo jesuítico, rural que es lo que esta casi inexplorado y hay muchísimo para hacer ahí”, dijo el consultor. De todas formas, destacó que es importante moverse con cautela y sin asumir grandes riesgos en este marco de gran incertidumbre.
En esa línea, un ejemplo ilustrativo utilizado por los consultores de Contexo fueron los pueblos jesuíticos de la costa del río Uruguay. “Las inversiones de las que estamos hablando en cuanto al desarrollo de los pueblos que tienen atractivo, no es hacerse un mega hotel de 5 estrellas, sino generar un circuito comercial válido, darle una infraestructura acorde a lo que uno está buscando porque tampoco tiene sentido poner un hotel en esta clase ámbitos. Tiene que ser algo mucho más casero, ameno, y no son grandes inversiones, el tema es tener la idea clara a largo plazo y seguir manteniendo la creatividad en esos microemprendimientos”, señaló Slobayen.
Asimismo, remarcaron la necesidad del empresariado –tanto grande como pequeño- de estar informado y tener claras las ideas acerca de qué es lo que se busca. Marcaron el rol del Estado en este sentido como fundamental, “las casas históricas y patrimoniales se destruyen” dijo Ríos. Este tipo de acciones generan el efecto contrario al de la promoción turística.
El fantasma de la especulación
Como declararon los consultores, también existe están los negocios de oportunidad, que son aquellos que aprovechan los inversores apostadores, que tienen margen y ganas de tomar riesgos importantes. Gronda comentó que en medio de esta nueva realidad económica se habla bastante de los bonos Boden 2012. “Estos son bonos que frente a un escenario, en principio improbable, pero que frente a un default de la deuda argentina de acá a un año o un año y medio, ya con lo que paga en el 2010, va a estar prácticamente recuperada la inversión y aparte ese bono en default sigue teniendo un valor residual, que después va a ser recuperado. O sea que va a ser una inversión segura para una persona que esta dispuesta a apostar y que tiene los recursos para aguantar ese lapso”, manifestó.
Por su parte, los consultores de Contexo señalaron que dentro de esta coyuntura que hace a la incertidumbre y a la toma de decisiones, se encuentra aquel que quiere tomar una decisión especulativa y el que opta por una emprendedora. “La especulativa va a estar entre el plazo fijo o comprar dólares, el que tiene ganas de asumir el riesgo empresario y emprendedor, lo va a ver más a mediano y largo plazo”, destacó Ríos.
Otra de las oportunidades que se les presenta a los inversores apostadores es el hecho de que hoy en día hay empresas que en Bolsa están con valores irrisorios en relación a su valor real, por potencial, posicionamiento, valor de mercado e importancia. “Si uno está bien asesorado, también es una oportunidad entrar a jugar un poco en Bolsa, hacerse algunas acciones que están en el piso de su valor y tener la capacidad de aguantar un par de años hasta que la economía se recupere, y en ese instante ver cómo venderlas o cómo manejarlas”, aseguró Gronda.
PABLO SEFERIAN
“Como no tenemos capacidad de endeudarnos externamente, hay salvavidas que no podemos usar”
El industrial textil y presidente de la FECORR, Ing. Pablo Seferián, dijo que la industria textil está siendo golpeada fuertemente tanto por la coyuntura internacional, así como también por la nacional. “El sector textil que está intercomunicado con el mundo, es el primer rubro que entra a sentir un impacto económico. También somos uno de los primeros en notar algún tipo de cambio cuando se recupera”, sostuvo.
La situación de la industria en general se encuentra en un estado de gran vulnerabilidad. Dentro de la región NEA, muchas empresas dieron vacaciones anticipadas al personal, suspendieron turnos, algunas inclusive suspendieron pagos porque las ventas bajaron un 50% y no poseen capacidad para seguir produciendo bienes que van a quedar en stock. “Uno tiene que vender el producto, realizar el dinero y con ese dinero poder pagar a la gente”, dijo el ingeniero en relación a la caída de las ventas en el sector textil.
“Además, internamente, por ésta retracción mundial y aparte por medidas que fueron tomadas sin medir las consecuencias, como fue el tema de las AFJP, produjo un nivel de desconfianza, donde prácticamente el crédito interno no existe o existe a valores imposibles de tomar”. Hoy en día, el crédito se encuentra en el mejor de los casos, al 40% anual, con una inflación proyectada para el año que viene del 8% y 9%.
Ante esta situación de crisis, una de las posibles soluciones sería, “ajustar el cinturón”, es decir devaluar la moneda. La población ganaría menos dinero pero se salvarían las empresas y el sistema financiero, que son las que generan puestos de trabajo. De otra forma, si las empresas no lograran salvarse todo recaería encima del Estado. Si la gente que está produciendo algún bien, tecnología o valor agregado no puede sostenerse, deja de producir, deja de pagar impuestos y la carga pasa por completo al Estado.
En 1997, tuvimos una situación de crisis internacional y Brasil tuvo una rápida reacción y devaluó su moneda. Argentina no lo hizo y desde 1997 hasta el 2001, lo que sucedió es que se mantuvo un alto standard de vida a costa de un continuo endeudamiento. “En el 2001 no lo pudimos pagar más, y a partir de ese momento dejamos de tener créditos internacionales en el mundo, que en este momento bien nos vendrían. Gracias a que nosotros no tenemos capacidad de endeudarnos externamente, frente a una situación como ésta hay salvavidas que no podemos usar. Es decir que estamos en peores condiciones que nuestros vecinos”, sostuvo Seferián.
En un contexto como este, el ingeniero manifiesta que lo lógico sería que el gobierno y la oposición se junten a buscar las mejores ideas para enfrentar esta crisis. Ese es el caso de Estados Unidos, que al ganar Obama convocó a su adversario para planear cómo trabajarían y se moverían para superar la situación. El problema, sostiene, es que la ciudadanía argentina tiene poca información de la magnitud de los hechos. “Nosotros estamos viendo acá una ola de dos o tres metros, y lo que ve la gente de afuera es un tsunami de olas de 20 o 30. Hay una diferencia de perspectiva, de opinión”.
Todos los pronósticos sostienen que la crisis en Argentina se notará con más fuerza en el 2009. “Acá hay una fantasía de que nos van a seguir comprando lo que producimos. Cuando nuestros compradores de productos anden mal no nos van a comprar más”, dice Seferián.
JOSÉ ALBERTO MEABE
“Va a terminar siendo inviable la actividad ganadera”
El presidente de la Sociedad Rural de Corrientes y productor ganadero, José Alberto Meabe, comentó en diálogo con “Emprender en la Región” acerca de la actual situación de la ganadería y del campo en general en el país. Expresó que en relación a marzo de este año, antes de la salida del polémico decreto 125, la situación del campo empeoró ampliamente. Además, considera que muchas medidas tomadas posteriormente parecen ser un “castigo” para el campo.
“Las políticas que implementó el gobierno nacional no permitieron aprovechar las circunstancias internacionales para poder exportar sin desatender al mercado interno, con actitudes caprichosas a tal punto q después de que cayó la 125 tomaron medidas que parecían ser como un castigo para el sector”, expresó Meabe. Al destacar la actitud del gobierno nacional, dijo que eso también evidencia las limitaciones que tienen en cuanto a la tarea de acción política en una república o país que pretende ser serio.
En cuanto al contexto internacional y la misma crisis interna por la que atravesamos, el ruralista sostuvo que si las políticas hubiesen sido positivas en su momento, el campo podría haber generado las divisas necesarias para que el país esté fuerte para soportar un embate de este tipo, o por lo menos para minimizarlo.
Meabe dijo que las perspectivas son negativas, que en el sector hay una gran preocupación, primero porque no se avizoran soluciones a corto plazo y segundo, por las medidas tomadas por el ejecutivo nacional que “dan más una sensación de desesperación por el dinero”. Uno de los grandes problemas que identifica es la presión que hace la CGT sobre las indemnizaciones. “Se habla de triple indemnización y de una ley de prohibición del despido. Se habla de los trabajadores y parece que los únicos que trabajan son los empleados, que el que tiene una empresa, que tiene que imaginar, apostar, correr con los riesgos, pareciera que no trabaja”, dijo Meabe.
El desafío en este momento es tratar de sostener las empresas que es donde se produce el empleo, porque el tema no se va a solucionar por el hecho de que prohíban el despido. “Nosotros en el campo queremos personal especializado, y valen porque son gente que conoce el manejo del campo y no es fácil conocerlo. Pero también ellos están dependiendo de que el funcionamiento de esa empresa que los tiene incorporados se encamine para poder sostenerlos, sino es imposible”, sostuvo con claridad. Hoy un peón general de campo lleva en un esquema de cría, no menos de 55 o 60 terneros por año, y es un número elevado cuando se piensa que están vendiendo a valores mucho menores que hace 3 años atrás.
Un informe de ACREA decía que de seguir así, Argentina estaría importando carne para el 2011, y con la leche ocurriría algo similar. Hace poco, tamberos mandaron vientres de las vacas lecheras a faena a modo de protesta, y por lo inviable que está resultado su actividad.
“El ternero no vale, no hay interés porque no hay posibilidades de negociación, y en relación a ello no se observó una caída tan importante en el precio de la carne al público, pese a que nosotros sostenemos que la carne hoy es uno de los productos más baratos en relación a su capacidad alimenticia, pero aún así no ha caído como cayó el animal en pie. Entonces con esa perspectiva, con estos valores, con el incremento de los costos en general de todo tipo, es inviable. Va a terminar siendo inviable la actividad ganadera, sobretodo la cría, y si no hay cría ¿de dónde va a salir el producto futuro?”, concluyó Meabe.












